El amor es un
sentimiento, el amor es el más grande milagro de Dios. ¿Sabemos utilizar
correctamente este milagro? Es posible que todos hallamos experimentado una
fracción de la magnitud indescriptible del amor incondicional que regalo Dios a
simples mortales, a una creación indigna de tan puro y diáfano sentimiento que
ningún poeta se ha atrevido a describir de una manera exacta, solo se lanzan
como aventureros frustrados e impotentes, como aquel que quiere alcanzar las
estrellas y no puede.
¿Es por esto qué muchos no analizamos funciones
vitales qué alimentan el buen
funcionamiento en una relación? Yo estoy seguro que la atracción sexual, el
placer físico u apariencia se impone ante un posible análisis que permita
conocer rasgos positivos o negativos del/de ella, nuestra futura pareja. Los
valores y anti valores, costumbres o malos hábitos.
Está más que
científicamente comprobado que las parejas que no llegan a conocerse están
destinada irremediablemente al fracaso, a la ruptura de una relación. Muchas
veces estas relaciones tienen de por medio hijos y grandes bienes por los
cuales establecer luchas campales en los tribunales. En muchos de los casos los
niños sufren traumas psicológicos, retraso en el desarrollo cognitivo, y hasta
crecen con cierta obstinación y resentimiento a sus padres.
Todo esto lo hace una mala jugada de sus padres, que
solo les importaba unos bellos ojos azules, unos carnosos y rosados labios, una
nariz perfilada, un hermoso rostro y caderas perfectas. Pero nada de tratar de
conocerse como parejas, de analizar un historial familiar, pues como bien
expresa la sabirudiria popular que nunca se equivoca “El ejemplo de una familia
honesta y responsable es el resultado de entes honestos y responsables”.
Lo que hace más sólida una pareja es la confraternidad espiritual, la
armonía y por supuesto estrecha relación con Dios. Las personas que quieren comenzar
a conocerse, deben compartir su fe, esto ayudara a
sobrellevar cualquier tribulación que impida la felicidad.
La apariencia física muchas veces engaña, pues esto
impide que el ser humano vea más allá de lo exterior, el amor venda el alma, no
permitiendo llegar hasta los sentimientos puros del ser amado. El verdadero
amor emana de lo interior, ya que es un reflejo propio del alma.
Generalmente cuando pasa esto los matrimonios son
rotundamente infelices, inmediatamente se comienza a ver infidelidad, maltrato
verbal e intrafamiliar, intercambio de palabras hirientes y un cumulo de
desavenencias lamentables.
Cuando el ocaso nos alcance, ya no será importante si
te he odiado o me has traicionado.
Ya no será decisivo si mi estómago está en línea o si
tus piernas no se han curvado...
Será un momento para disfrutar de la brisa y de la
canción que he dejado de lado.
