miércoles, 6 de julio de 2016

¿Cuándo tenemos una formidable relación con nuestras parejas en verdad es amor o simple atracción física? La verdad es que muchos contestaran a esta pregunta de múltiples formas y quizás con cierto desinterés y los más sabios podrán ver esta pregunta como un modo de reflexión. 


El amor  es un sentimiento, el amor es el más grande milagro de Dios. ¿Sabemos utilizar correctamente este milagro? Es posible que todos hallamos experimentado una fracción de la magnitud indescriptible del amor incondicional que regalo Dios a simples mortales, a una creación indigna de tan puro y diáfano sentimiento que ningún poeta se ha atrevido a describir de una manera exacta, solo se lanzan como aventureros frustrados e impotentes, como aquel que quiere alcanzar las estrellas y no puede.

 Otros ven el amor como una vaga ilusión que carece de sentido, o una genuina y absurda necesidad como afirmaba Albert Einstein. Y es que la irrisoria nube oscura que se forma bajo el manto engañoso del amor, nos permite crear dudas insolubles de que se trata de una completa y vil falsa.

¿Es por esto qué muchos no analizamos funciones vitales  qué alimentan el buen funcionamiento en una relación? Yo estoy seguro que la atracción sexual, el placer físico u apariencia se impone ante un posible análisis que permita conocer rasgos positivos o negativos del/de ella, nuestra futura pareja. Los valores y anti valores, costumbres o malos hábitos.   

Está  más que científicamente comprobado que las parejas que no llegan a conocerse están destinada irremediablemente al fracaso, a la ruptura de una relación. Muchas veces estas relaciones tienen de por medio hijos y grandes bienes por los cuales establecer luchas campales en los tribunales. En muchos de los casos los niños sufren traumas psicológicos, retraso en el desarrollo cognitivo, y hasta crecen con cierta obstinación y resentimiento a sus padres.

Todo esto lo hace una mala jugada de sus padres, que solo les importaba unos bellos ojos azules, unos carnosos y rosados labios, una nariz perfilada, un hermoso rostro y caderas perfectas. Pero nada de tratar de conocerse como parejas, de analizar un historial familiar, pues como bien expresa la sabirudiria popular que nunca se equivoca “El ejemplo de una familia honesta y responsable es el resultado de entes honestos y responsables”.

Lo que hace más sólida una pareja es la confraternidad espiritual, la armonía y por supuesto estrecha relación con Dios. Las personas que quieren comenzar a  conocerse, deben compartir su fe, esto ayudara a sobrellevar cualquier tribulación que impida la felicidad.

La apariencia física muchas veces engaña, pues esto impide que el ser humano vea más allá de lo exterior, el amor venda el alma, no permitiendo llegar hasta los sentimientos puros del ser amado. El verdadero amor emana de lo interior, ya que es un reflejo propio del alma.

Generalmente cuando pasa esto los matrimonios son rotundamente infelices, inmediatamente se comienza a ver infidelidad, maltrato verbal e intrafamiliar, intercambio de palabras hirientes y un cumulo de desavenencias lamentables.

 Cuando vallas hacer elección de tu pareja no lo hagas porque tiene una buena posición social, Hazlo porque lo amas y juntos a través de su esfuerzo llegaran a ser personas de buena posición. No elijas a la pareja que mejor atractivo físico tenga escoge a la que tenga el atractivo interior más hermoso.

Cuando el ocaso nos alcance, ya no será importante si te he odiado o me has traicionado.
Ya no será decisivo si mi estómago está en línea o si tus piernas no se han curvado...
Será un momento para disfrutar de la brisa y de la canción que he dejado de lado.